jueves, 7 de mayo de 2020

LOS TCA Y LA VIOLENCIA DE GÉNERO

Determinar quién fue antes la gallina o el huevo cuando estamos hablando de violencia de género y  trastornos de la conducta alimentaria es difícil ya que a menudo van de la mano, con una prevalencia importante y ambas situaciones pueden comportarse como consecuencia o como agente causal el uno del otro.

Parece ser que el nexo de unión o el vínculo que predispone o facilita el paso de uno al otro tiene su origen en la depresión que caracteriza las dos situaciones. El deterioro emocional al que las víctimas llegan con el paso del tiempo determina que su autoestima se vea afectada hasta el punto en el que se desarrolla un tipo de personalidad depresiva, con crisis de pánico, donde abundan síntomas de ansiedad, tristeza, soledad, sentimientos de desamparo, se sienten atrapadas en una vida que no controlan.
En el caso de la violencia de género es esta situación emocional en la que se ve sumergida la víctima la que la lleva a tener una pobre sensación de bienestar pudiendo presentar una alteración de su estado nutricional y desencadenando  la aparición de los TCA.
Por otro lado, los problemas psicológicos que llevan a la aparición de un trastorno de la conducta alimentaria determinan que la persona que lo sufre sea propensa a la tristeza, al desequilibrio, a infravalorarse, con sentimientos de inutilidad, inseguridad, incapaces de controlar o manejar las relaciones sociales, esto las convierte en personas vulnerables con una alta probabilidad de convertirse también en víctimas de violencia de género.

Serían las adolescentes el grupo de población con una mayor incidencia de presentar TCA derivadas de conductas violentas ya sea en caso de ser víctimas directas o indirectas.

La violencia de género no es un problema personal es un problema social. HAGAMOS QUE LO INVISIBLE SE VUELVA VISIBLE!!!




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